Atrás en el tiempo con la historia del almacenamiento de datos

Durante el Mobile World Congress del 2019 entre las muchas novedades se anunció la primera microSD del mundo de 1 terabyte de capacidad de memoria, por parte de Sandisk y Micron.

Puede parecer a una innovación que tiene poco sentido, pero en realidad es todo lo contrario.

Además de ser el enésimo record que se ha roto en el mundo tech, se trata de una respuesta a la continua producción de datos por parte de las empresas industrializadas:

  • La cantidad de byte que se está creando, año tras año, tiene números diarios que cuentan 18 ceros (quintillones);  
  • La calidad de estos está mejorando continuamente, con videos en 4K, fotos con una resolución muy alta, programas de docenas de gigabyte.

Gracias a esto las empresas del sector pueden satisfacer sus necesidades de depósito de datos, creando unidades pequeñas, rápidas y con mucho espacio.

Pero el mundo no ha sido siempre así; hubo un tiempo en que todo era más lento, ruidoso y con límites, donde había que elegir cuales fotografías de las vacaciones se podían guardar y cuáles tenían su destino en el olvido.

Tarjetas perforadas, desde el 1725

No, no hay ningún error en la fecha: las primeras tarjetas perforadas (punch card en inglés) de la historia remontan al inicio del siglo XVIII.

El objeto en cuestión es una tarjeta en el que se registran lo datos en forma de perforaciones; según la presencia o falta de orificios en la superficie, es posible copiar una cantidad limitada de informaciones.

No estamos hablando en términos de bytes, porque aún no existía ese concepto. Las tarjetas perforadas se crearon en 1725 para utilizarse en el sector textil, en particular para que el telar pudiera reproducir un determinado adorno sobre la tela, adorno que antes se registraba en la tarjeta.

Se utilizaron por más de 150 años, hasta el nacimiento de uno de los gigantes de la informática de hoy, IBM. La sociedad utilizó este tipo de tecnología de almacenamiento por mucho tiempo: ¡hasta la mitad de los años 60!  

Es algo muy impresionante si se piensa que estamos hablando de tiras de papel perforadas.

Las tarjetas se dividen en 80 columnas y cada columna tiene 12 espacios para los orificios, en total tienen una capacidad de 960 bits, o sea 120 bytes. Después de la mitad del siglo, el mundo de la tecnología empezó a sustituirlas por los soportes magnéticos, el próximo punto que vamos a analizar.

Apoyos magnéticos

UNIVAC I es el nombre del primer ordenador que se puso oficialmente en el comercio en 1951, y con eso también la primera cinta magnética de la historia, UNISERVO I. Todo esto con una impresionante capacidad de almacenamiento de 184 KB.

Desde ese momento el suceso de los soportes magnéticos no ha dejado de crecer, mejorando su capacidad y sus prestaciones durante el tiempo. Y cambiando también el formato.

El último en llegar se remonta a 2018, con la sigla TS1160 y una capacidad de depósito de 20 TeraBytes; mientras que para el fututo se prevén los modelos -65 e -70, respectivamente de 30 y 40 TB de capacidad.

Otro formato magnético ha sido el Linear Tape-Open, nació al final de los años 90 como alternativa a las clásicas cintas. Desde su nacimiento ha tenido un buen espacio de almacenamiento, partiendo de los 100 GB y hoy en día sigue funcionando.

Por último, otros dos soportes para los datos son la memoria Twistor, esta se basa en el enrollamiento de las rayas magnéticas por un cable; y luego hay la memoria de burbujas. Este tipo de memoria funcionaba gracias a un estrato de material magnético con zonas magnetizadas, llamadas burbujas.

Ninguna de estas dos tecnologías ha llegado a los años 70, esto por culpa del nacimiento de los discos duros.

Los disquetes

Es la hora de otra invención por parte de IBM, creación destinada a ser un suceso. Durante los años 60 nacieron los primeros disquetes, pero el primero que salió en el mercado fue en 1971, con un formato de 8 pulgadas: no muy práctico.

Inicialmente tenía una capacidad de 80 KB, estos sistemas mejoraron en el tiempo. En 1976 nació el modelo de 5,25″, que sucesivamente se convirtió en el estándar para los ordenadores portátiles, inicialmente con una memoria de 360 KB hasta llegar a 1,3 MB en los años 80.

Por fin llega el momento del famoso disquete 3,5″, que sigue utilizándose hoy para guardar los archivos. Nació gracias a Sony en 1980, consiste en una pieza cuadrada de plástico con una protección de metal para el soporte magnético.

Los disquetes fueron tan famosos que resistieron durante mucho tiempo, hasta la llegada de los CD y de la memoria flash.

Compact Disc

El camino de los CD empezó en los años 80, cuando inicialmente se crearon para las grabaciones de audio. Solo después Sony y Philips empezaron a utilizar este producto con los ordenadores, convirtiéndolo así en un fenómeno de masa.

Ningún ordenador tenía una memoria capaz de alcanzar la capacidad de un Compact, este último podía almacenar hasta 700 MB de informaciones.

A pesar de esto, los disquetes siguieron utilizándose durante mucho tiempo por dos razones:

  • El coste de los CD era mucho más alto;
  • Se podían escribir informaciones solamente una vez, sin la posibilidad de reescribirlas.

Para sobrescribir datos, es necesario esperar la llegada de los CD-R, aún más caros que los normales CD.

Tarjetas de memoria

Desde los años 90, hemos visto el nacimiento y el mejoramiento de las tarjetas de memoria, la primera aparición en el mercado fue por parte de SanDisk, todavía sigue siendo un gigante del sector.

Posteriormente, han llegado en el mercado la SmartMedia, Miniature y Secure Digital card. Entre estas solamente la última sigue existiendo en 2019 como unidad de soporte.

Aunque hoy tienen una capacidad de decenas y centeneras de GB, inicialmente solo tenían una disponibilidad de espacio de 2 MB.

USB

En 1994, gracias al trabajo de 7 empresas, nació la primera memoria USB de la historia; a este proyecto contribuyeron Compaq, DEC, IBM, Intel, Microsoft, NEC e Nortel.

Este producto se convirtió muy rápidamente en un estándar tanto por las empresas del sector tech como por los privados, tanto que hoy en día podemos decir que hay por lo menos una memoria USB para cada persona que tiene una conexión a Internet.

Nació con una capacidad de 8 MB; hoy puede alcanzar una memoria de cientos de GB y una velocidad de transmisión de datos de 20 Gbit/s.

Hoy en día

El concepto “falta de espacio” es algo que ya se percibe como antiguo.

Con móviles que tienen 128 GB de depósito y memoria ampliable, portátiles con hard drive preinstalados que llevan 500 GB y memorias externas, el problema ya no existe.

Podemos decir que la novedad más importante en el temario del depósito de datos está representada por el cloud; una infraestructura gestionada por grandes multinacionales que pueden ofrecer especio ilimitado a todos sus usuarios.

Ahora mismo Amazon Web Services y Google Cloud Platform son los dos competidores más fuertes en el mercado. Vamos a ver lo que el futuro nos va a deparar en relación al almacenamiento de datos y si el próximo lugar de depósito será directamente nuestra mente.